
Por: Bernardo Sabisky
La Argentina volvió a decir presente en la Gelato World Cup, la competencia más relevante del helado artesanal a nivel global, y se quedó con el tercer puesto, confirmando algo que muchos intuían y otros defendían con pasión de mostrador: el helado argentino juega en las grandes ligas.
Un podio que no es casualidad
El certamen se realizó en Rimini, Italia, durante la 46° edición de SIGEP, la feria que cada dos años reúne a la élite mundial del sector. No es un dato menor. Es, dicho sin rodeos, el lugar donde se mide la temperatura real del helado artesanal en el planeta.
Allí, entre equipos de Bélgica, China, Francia, Japón, Italia, México, Perú, Singapur y otros países con tradición y músculo técnico, la delegación argentina logró subirse al podio. Solo Singapur y Francia quedaron por encima.
Nada mal.
El equipo detrás del logro
El seleccionado nacional fue conformado por la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA) junto a la Federación de Trabajadores Pasteleros. Y estuvo integrado por cuatro nombres que, en el ambiente, pesan.
Eduardo Zacaria, capitán y maestro heladero
Diego Colaneri
Diego Calculli
Sergio Federico Mercado, especialista en chocolate artístico
Zacaria, con experiencia previa en competencias internacionales y títulos regionales, fue el encargado de conducir al equipo en un desafío que no deja margen para la improvisación —aunque lo creativo, paradójicamente, sea obligatorio—.
“Jardín de Mariposas”: cuando la idea manda

Cada selección debía trabajar bajo un concepto. Argentina eligió “Jardín de Mariposas”. Y no fue una elección decorativa. La temática atravesó sabores, colores, texturas y presentaciones, con una inspiración directa en la naturaleza y sus transformaciones.
Las pruebas, ocho en total, exigieron precisión quirúrgica y vuelo artístico:
Helado salado para alta cocina
Torta helada
Monoporción en vaso
Mignones de chocolate
“Vassoio Tronchetto”
Paletas glaseadas
Desafío sorpresa “mystery box”
Escultura artística de chocolate y buffet final
El jurado —integrado por capitanes de los equipos y miembros de World Chefs— evaluó desde la mise en place hasta la calidad organoléptica: sabor, textura, color, sensación térmica. Todo cuenta. Todo suma. O resta.
Un dato que dice mucho (aunque parezca al margen)
El presidente del jurado fue Maximiliano Maccarrone, maestro heladero y actual presidente de AFADHYA. Es el primer americano en ocupar ese rol en la historia del certamen.
Un detalle, sí. Pero los detalles, en este rubro, suelen marcar tendencia.
“Es un hecho: en la Argentina tenemos uno de los mejores helados artesanales del mundo”, sostuvo Maccarrone desde Italia, con una mezcla de emoción y certeza construida a lo largo de más de 15 años de trabajo sostenido en competencias internacionales.
Helado como bandera cultural
Hay algo interesante —y no menor— en esta historia. El helado artesanal empieza a ocupar un lugar simbólico que antes estaba reservado a otros emblemas nacionales. Carne. Vino. Ahora, también helado.
“La Argentina ya está escribiendo historia”, dijo el capitán Eduardo Zacaria, tras un año de preparación intensa y obsesiva (en el buen sentido). Y agregó algo que resume el espíritu del equipo: la búsqueda constante de superarse, incluso cuando el reconocimiento ya llegó.
El tercer puesto en la Gelato World Cup no es un golpe de suerte ni una postal aislada. Es el resultado de formación, competencia, oficio y una identidad clara.
El helado artesanal argentino tiene presente. Y, por lo visto, futuro.
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