
Por: Bernardo Sabisky
La Red Mundial de Turismo Religioso, programa del Tourism and Society Think Tank, eligió a Tenerife Nordeste como el primer territorio del mundo en implementar este modelo de certificación de manera coordinada.
Hablamos de un trabajo conjunto entre municipios que comparten identidad, historia y una forma similar de entender el territorio. Son ocho:
San Cristóbal de La Laguna, Tegueste, Tacoronte, El Sauzal, La Matanza de Acentejo, La Victoria de Acentejo, Santa Úrsula y El Rosario, todos integrados bajo la marca Tenerife Nordeste y el CIT Nordeste de Tenerife.
La clave —la verdadera clave aquí es— la coordinación. No un municipio aislado, sino una región que decide avanzar junta.
Un sello para ordenar, no para maquillar
Según explicó Pilar Valdés, directora de la Red Mundial de Turismo Religioso en España, el sello apunta a algo concreto: ordenar y cualificar el patrimonio religioso y espiritual como un producto turístico con identidad, rigor y proyección internacional.
No se trata de sumar folletos ni de forzar relatos. El enfoque es respetuoso con los valores culturales y sociales de cada comunidad, alineado con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y, sobre todo, diferenciador frente a otros destinos similares.
Eso, dicho sin vueltas, es mucho más difícil de lograr de lo que suena.
Un modelo turístico complementario
Desde el territorio, la lectura es clara. Mateo Gutiérrez, presidente del CIT Nordeste de Tenerife, destacó que los municipios avanzan en un modelo turístico complementario que pone en valor su identidad, tradiciones y patrimonio religioso.
No reemplaza al turismo tradicional de sol y playa. Lo acompaña. Lo equilibra. Y le agrega profundidad cultural a la marca Tenerife, en un contexto donde la diversificación ya no es una opción sino una necesidad.
El turismo de fe —tan sensible, tan particular— aparece aquí como un apoyo estratégico y no como un recurso de emergencia.
Cómo será el proceso de certificación
El camino hacia el sello no es inmediato ni superficial. El proceso contempla distintas fases técnicas y participativas: mapeo y diagnóstico de recursos religiosos y patrimoniales, identificación e idoneidad de esos recursos como productos turísticos, participación de agentes clave del territorio, definición de rutas, lugares y experiencias sacras.
El objetivo es que estas experiencias puedan incorporarse a la oferta turística del Nordeste de Tenerife en la próxima temporada de invierno, de forma estructurada y coherente con la identidad del destino.
Pequeños municipios, proyección internacional
Hay una idea que atraviesa todo el proyecto —y vale detenerse un segundo—: no hace falta ser grande para ser relevante.
En palabras de la propia directora general de la Red, estos municipios canarios simbolizan destinos de peregrinación y fervor local que conservan sus tradiciones y las ponen al servicio de quienes llegan a Tenerife buscando algo más que sol y playa.
El orgullo con el que asumieron el rol de proyecto piloto global no es un detalle menor. Es parte del mensaje.
Apoyos institucionales y respaldo local
El acto contará con el apoyo de Turismo de Tenerife y la presencia del vicepresidente del Cabildo de Tenerife, Lope Afonso, además de representantes institucionales, alcaldías y concejalías de Turismo de los municipios implicados.
Una foto, sí. Pero también una señal política y técnica de respaldo.
Qué implica el Sello de Calidad
El sello se articula a través de un Plan Integral de Desarrollo del Turismo Religioso, con una duración de 24 meses, liderado por la Red Mundial de Destinos de Turismo Religioso y ejecutado en Canarias por su delegación, adscrita al CIT Nordeste de Tenerife.
Para los municipios, el plan incluye: inventario y documentación del patrimonio religioso y cultural, diagnóstico de situación y oportunidades, diseño de rutas que integren patrimonio material e inmaterial, desarrollo de un catálogo y plataforma digital, acciones de promoción, sensibilización, formación y profesionalización, lucha contra el intrusismo, implementación normativa y promoción conjunta en ferias.
También se suma un paquete de marketing e innovación —apps, VR/AR, reservas online, eventos híbridos— y un sistema de seguimiento con interlocutores designados.
La adhesión permite posicionamiento internacional, visibilidad en campañas, cooperación y networking, además de impacto económico y social a través de la implicación de empresas locales y un enfoque de turismo responsable.
Un cierre con horizonte
Tenerife Nordeste no solo inaugura un sello. Ensaya un modelo. Uno que combina identidad, método y proyección internacional sin perder el pulso local. Si funciona —y todo indica que hay con qué—, puede convertirse en referencia para otros territorios que buscan algo más que volumen: buscan sentido.
Y eso, en tiempos de saturación turística, no es poco.
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