
Por: Bernardo Sabisky
Hay años como 2026, que obligan a levantar la vista aunque uno no sea astrónomo ni fotógrafo obsesivo. El calendario celeste que se viene —eclipses, cometas, lluvias de estrellas— tiene algo de esas viejas temporadas inolvidables, cuando el cielo parece conspirar para que nadie se quede mirando el piso.
No es exageración. Es dato. Y es, también, una invitación.
En un contexto donde sobra contenido y falta asombro, la astrofotografía en 2026 aparece como un refugio: técnica, paciencia y un poco de intuición humana. La clave —la verdadera clave aquí es— saber qué mirar, cuándo y cómo. Vamos por partes.
Eclipses solares: dos citas mayores con el Sol
Eclipse solar anular – 17 de febrero de 2026
El famoso “anillo de fuego” no es un mito ni una metáfora poética. Es el Sol convertido en aro luminoso.
La anularidad completa solo será visible desde el Polo Sur, pero la fase parcial podrá observarse y fotografiarse desde Madagascar, Sudáfrica y Tierra del Fuego.
Un detalle técnico, no menor:
—El filtro solar debe permanecer siempre frente a la lente. Sin excepciones. No es una sugerencia amable, es una regla de supervivencia para el sensor.
Eclipse solar total – 12 de agosto de 2026
Acá cambia todo. Cuando la Luna cubre por completo al Sol, el cielo se apaga y aparece lo invisible: corona solar, cromosfera, perlas de Baily, anillo de diamantes.
La franja de totalidad cruzará Groenlandia, Islandia y el norte de España, para cerrar su recorrido en las Islas Baleares.
La recomendación técnica —y esto suele olvidarse— es exactamente la inversa al eclipse anular:
el filtro solar debe retirarse segundos antes de la totalidad. Si no, las imágenes salen negras. Literalmente.
El cometa C/2025 R3 PanSTARRS: una visita que promete
No todos los años traen un cometa con chances reales de brillar. Este sí.
El C/2025 R3 PanSTARRS podría convertirse en el cometa más fotogénico de 2026, sobre todo hacia fines de abril, cuando se dé el fenómeno de dispersión frontal: la cola refleja la luz solar directamente hacia la Tierra, intensificando su brillo.
Perihelio: 19 de abril
Máxima aproximación a la Tierra: 26 y 27 de abril
En el hemisferio norte, será visible antes del amanecer, hacia el este.
En el hemisferio sur, al anochecer, mirando al oeste, entre finales de abril y comienzos de mayo.
Un consejo práctico: paciencia. Los cometas no se apuran.
Eclipses lunares: el espectáculo silencioso
Eclipse lunar total – 3 de marzo
La llamada “Luna de Sangre” no necesita filtros ni equipos sofisticados. La atmósfera terrestre hace el trabajo fino, tiñendo al satélite de rojo oscuro.
Será visible en:
Américas, durante la puesta de la Luna
Asia y Oceanía, durante la salida
Eclipse lunar parcial – 27 y 28 de agosto
Una parte de la Luna ingresará en la sombra de la Tierra. Visible en Europa, África y las Américas. Más discreto, sí. Pero fotogénico si se lo piensa bien.
Lluvias de estrellas: cuando el cielo se mueve
Perseidas – 12 y 13 de agosto
Un clásico que no decepciona.
Hasta 80 meteoros por hora, con un dato clave: luna nueva. Cielos oscuros. Condiciones ideales.
Gemínidas – 13 y 14 de diciembre
Algo menos intensas —unos 70 meteoros por hora— pero muy constantes. La Luna estará iluminada solo al 22% y permanecerá baja casi toda la noche.
Recomendación compositiva:
identificar el radiante. Incluirlo o excluirlo del encuadre cambia por completo el resultado. No hay receta única.
El centro galáctico: la Vía Láctea en su mejor versión
La zona más luminosa de nuestra galaxia será visible desde fines de febrero hasta fines de octubre.
Hemisferio norte:
Marzo: panorámicas horizontales
Julio a octubre: Vía Láctea en posición vertical
Hemisferio sur:
Mejores condiciones para capturar el arco galáctico completo, alto y centrado, especialmente en junio
No es solo técnica. Es elegir el lugar. Y volver, si hace falta.
Superlunas y auroras: luz extra en el momento justo
Superlunas – 24 de noviembre y 24 de diciembre
La Luna se verá un 7% más grande. No es gigantesca, pero se nota.
Ideal para alineaciones con edificios, montañas o monumentos.
Tip fino:
planificar con hora azul (elevación solar entre -4° y -6°) o hora dorada suma dramatismo sin forzar nada.
Auroras boreales y australes
El máximo solar traerá mayor actividad entre septiembre y abril.
Un error común es temerle a la Luna. No siempre conviene: su luz puede iluminar el primer plano y equilibrar la escena en una sola exposición.
Un año para salir a mirar (y quedarse un rato)
El resumen es simple, aunque el cielo no lo sea:
2026 ofrece oportunidades reales, variadas y accesibles para quien quiera observar o fotografiar el firmamento.
No hace falta correr detrás de todo. Elegir uno o dos eventos, prepararse bien y salir. Nada más. Y nada menos.
Porque, al final, la astrofotografía no va solo de cámaras o eclipses. Va de estar ahí. De noche. Mirando.
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