
Por: Bernardo Sabisky
Un sismo de gran intensidad se registró frente a las costas de Guatemala, generando alarma en varias regiones de Centroamérica y el sur de México. El movimiento telúrico, que alcanzó una magnitud de 7,3 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), obligó a la evacuación preventiva de edificios y activó protocolos de monitoreo por tsunami en el litoral del Pacífico, aunque los primeros balances oficiales no reportan víctimas ni daños estructurales severos.
El impacto en las capitales y zonas fronterizas
El epicentro se localizó en el mar, con una profundidad de 15,2 kilómetros, en una zona compartida por las costas del sur de México y Guatemala. La onda expansiva se sintió con fuerza en Ciudad de Guatemala —donde residen unos 3,5 millones de personas— provocando que miles de ciudadanos abandonaran viviendas y oficinas hacia espacios abiertos como medida de resguardo ante el balanceo de las estructuras.
«Estábamos arriba en el segundo piso cuando empezó a temblar, pensamos que iba pasar pero de ahí se sintió más fuerte y bajamos todos», relató Alejandra Mendoza, empleada de un hospital público en Tapachula, la principal localidad en la frontera sur mexicana, describiendo el desalojo ordenado que se vivió en el lugar.
El temblor también se percibió como «largo y fuerte» en San Salvador, la capital salvadoreña, y generó escenas de nerviosismo en Tuxtla Gutiérrez, capital del estado mexicano de Chiapas. Allí, la evacuación de edificios altos provocó momentos de tensión entre los trabajadores estatales, lo que derivó en la suspensión de la jornada laboral y el reporte de daños materiales menores en dependencias públicas de dos municipios.
Monitoreo por tsunami y situación en México
A raíz del evento, el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico, con sede en Hawái, emitió un aviso preliminar señalando la posibilidad de variaciones en el nivel del mar en un radio menor a 300 kilómetros del epicentro. Frente a este panorama, las autoridades de la localidad mexicana de Suchiate iniciaron vigilancias activas en sus franjas costeras. En contraste, los organismos oficiales de El Salvador descartaron rápidamente cualquier tipo de amenaza de tsunami para sus playas.
En la Ciudad de México, ubicada a más de 800 kilómetros del origen del temblor, algunas estructuras elevadas fueron desalojadas por precaución. El gobierno de la capital mexicana aclaró que el sistema de alerta sísmica no se activó debido a que la energía detectada en los primeros segundos del movimiento no alcanzó los umbrales requeridos para encender los dispositivos urbanos.
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