La sanción impuesta este viernes por la FIFA a Leandro Paredes, quien fue suspendido por 10 partidos debido a su participación en los incidentes ocurridos tras la final de la Copa del Mundo entre Argentina y España en el MetLife Stadium de East Rutherford, generó impacto por la severidad de la pena. Sin embargo, no es la única sanción de tal magnitud en la historia de los Mundiales.

En México 1986, en su debut en un Mundial, Irak perdió sus tres partidos del grupo B frente a Paraguay (1-0), Bélgica (2-1) y el seleccionado anfitrión (1-0). No obstante, no fue por sus resultados que el equipo asiático quedó en la historia, sino porque uno de sus jugadores, el defensa central Samir Shaker, recibió la sanción más dura aplicada en ese certamen.
El incidente que motivó la suspensión ocurrió tras el partido contra Bélgica, disputado el 8 de junio en el estadio Nemesio Díez de Toluca. Visiblemente molestos con el árbitro colombiano Jesús Díaz Palacio, varios futbolistas iraquíes lo recriminaron al finalizar el encuentro. Entre ellos, Shaker escupió al juez. Basándose en el informe arbitral, la Comisión Disciplinaria de la FIFA le impuso una suspensión de un año al defensor.
En el Mundial de 2014 se registró un episodio similar, sin que mediara tarjeta roja durante el encuentro. El 24 de junio, en la última fecha del grupo D, Uruguay venció 1-0 a Italia en la Arena das Dunas de Natal. A los 79 minutos, el delantero Luis Suárez mordió en el hombro izquierdo al defensor Giorgio Chiellini mientras disputaban el balón dentro del área italiana. El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez no sancionó la agresión, pues no la advirtió en el momento.
No obstante, la FIFA actuó de oficio y dos días después suspendió a Suárez por nueve partidos internacionales, dejándolo fuera del Mundial, y lo apartó de toda actividad con su club por cuatro meses. También le impuso una multa de 111.855 dólares. Debido a esta sanción, aunque fue fichado por Barcelona, Suárez debutó oficialmente con el cuadro catalán recién el 25 de octubre de ese año, en un partido contra Real Madrid en el Camp Nou.
Dos décadas antes del incidente de Suárez, durante el Mundial de Estados Unidos 1994, Mauro Tassotti propinó un violento codazo a Luis Enrique en el partido de cuartos de final que Italia ganó 2-1 a España el 9 de julio en el Foxboro Stadium de Boston. A pesar de que el jugador español sangraba abundantemente debido a una fractura en el tabique nasal, el árbitro húngaro Sándor Puhl no sancionó al defensor italiano en el momento.
Tassotti aseguró que no actuó con intención: «Fue totalmente casual. Forcejeábamos por el balón y nos dimos con los codos. No me di cuenta de que lo había golpeado en la nariz. Intenté disculparme, pero él estaba furioso y no pude hacerlo». La FIFA, sin embargo, intervino al revisar las imágenes grabadas —una actuación pionera para la época— y suspendió a Tassotti por ocho partidos, lo que lo marginó de las semifinales y la final del torneo, además de aplicarle una multa de 15.500 dólares.
En el Mundial de Corea del Sur y Japón 2002, el mediocampista portugués João Pinto fue expulsado a los 27 minutos del primer tiempo del partido contra Corea del Sur en el Incheon Munhak Stadium por propinar un fuerte puntapié al surcoreano Ji Sung Park. El árbitro argentino Ángel Sánchez mostró la tarjeta roja, lo que desató una airada protesta de varios jugadores portugueses. En medio del desorden, Pinto golpeó con un puñetazo al árbitro en la zona de las costillas.
Por esta agresión, la Comisión Disciplinaria de la FIFA suspendió a Pinto durante seis meses de toda actividad deportiva, aunque dos de esos meses quedaron en suspenso. El presidente de la Comisión destacó que se tuvo en cuenta la buena conducta del jugador a nivel nacional e internacional para moderar la severidad de la sanción.
Además de los Mundiales en sí, las etapas clasificatorias también han registrado sanciones ejemplares. La más dura recayó sobre el arquero chileno Roberto Rojas, quien fue suspendido de por vida por simular una lesión causada por una bengala durante un partido frente a Brasil en el Maracaná, el 3 de septiembre de 1989, por las eliminatorias sudamericanas para Italia 1990.
Por este incidente, Chile fue excluido de las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos 1994. Asimismo, el entonces entrenador Orlando Aravena fue suspendido de por vida para competencias internacionales, el subcapitán Fernando Astengo recibió una suspensión de cinco años (levantada en diciembre de 1992) y el médico del seleccionado, Daniel Rodríguez, también fue sancionado.
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