
Por: Bernardo Sabisky
Europa revisa el uso de pantallas en las aulas y recupera los libros impresos
Durante años, la digitalización pareció marcar el rumbo inevitable de las escuelas: menos libros, más tablets y computadoras, y aulas cada vez más conectadas. Sin embargo, en distintos países europeos empieza a consolidarse una revisión de ese modelo.
Suecia y Finlandia están reduciendo determinadas formas de uso de pantallas y recuperando herramientas tradicionales como los libros de texto, los cuadernos y la escritura a mano. No se trata de abandonar la tecnología. La cuestión, bastante más concreta, es decidir cuándo realmente ayuda a aprender.
Suecia refuerza el acceso a los libros de texto
Suecia ha destinado más de 2.000 millones de coronas suecas desde 2023 para libros de texto y materiales impresos, con partidas anuales específicas. Además, la normativa garantiza que cada alumno tenga su propio libro de texto por asignatura y contempla fondos para ampliar las colecciones de literatura en las escuelas.
El cambio también alcanza al uso de dispositivos. Las autoridades suecas plantean reducir su utilización excesiva y priorizar aquellas actividades educativas en las que la tecnología aporte un beneficio claro.
El nuevo currículo previsto para 2028 reforzará, además, el aprendizaje basado en libros. A esto se suma la prohibición del uso de teléfonos móviles en las escuelas, incluso con fines educativos.
Finlandia limita las pantallas por un motivo concreto
El caso finlandés presenta un argumento particularmente cotidiano: la distracción.
Desde 2024 se aplican restricciones al uso de dispositivos en las aulas de primaria. Algunas escuelas que habían utilizado laptops durante años redujeron o eliminaron su presencia en determinadas etapas después de observar dificultades de concentración y una distracción constante asociada a estos equipos.
La decisión no supone declarar inútil a la tecnología. Más bien introduce una pregunta que durante la carrera por digitalizar las aulas quizá quedó relegada: ¿qué herramienta funciona mejor para cada tarea?
¿Se comprende mejor un texto en papel?
Este es uno de los puntos centrales del debate. Documentos oficiales y análisis citados por las autoridades suecas señalan que la lectura en papel puede favorecer una comprensión más profunda y una mejor retención cuando se trata de textos informativos extensos.
Los resultados varían según el estudio, por lo que no corresponde convertir esa evidencia en una regla absoluta. Pero sí aporta un argumento relevante para revisar la idea de que digitalizar siempre equivale a mejorar.
Otros países europeos, entre ellos Noruega, Francia, Italia y Dinamarca, también están aplicando restricciones similares al uso de pantallas en aulas de primaria.
Una vuelta al equilibrio
El movimiento europeo no plantea una guerra entre papel y tecnología. Plantea algo más sensato: encontrar un equilibrio.
Después de años de entusiasmo por las aulas digitales, algunos sistemas educativos están recuperando herramientas que nunca dejaron de ser útiles. La verdadera clave está allí —en elegir el recurso adecuado para cada aprendizaje— y no necesariamente en reemplazar uno por otro.
VIAJES FOTOS Y COMIDA DE BERNARDO SABISKY