
Por: Débora Ruiz @infoturismoargentina
La provincia de Catamarca fue sede, del 18 al 27 de julio, de la 54.ª Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, una de las celebraciones culturales más importantes del país.
Declarada de interés nacional, esta edición recibió más de 650.000 visitantes, consolidando al festival como uno de los principales eventos del invierno en Argentina.
El acto inaugural del día 18 de julio, contó con la presencia del gobernador Raúl Jalil, la vicepresidente de la Nación Victoria Villarroel, la senadora nacional Lucía Corpacci, legisladores provinciales y autoridades locales, quienes recorrieron el Predio Ferial, dialogaron con artesanos y conocieron el Mercado Cultural, un nuevo sector pensado para impulsar la producción creativa local y dar visibilidad a emprendedores, artistas, diseñadores, productores audiovisuales, artes visuales, entre otros.
Consultada sobre su presencia en la Fiesta por segunda vez, la vicepresidente, Victoria Villarroel declaró: “Es una fiesta a la que le tengo mucho cariño, me encantó el espíritu de la gente”. “Apoyar esta fiesta es acompañar al norte argentino y a nuestras tradiciones”.

Por su parte, la Ministra de Turismo de la provincia, Daiana Roldán, expresó: “Nuestra fiesta ha alcanzado una magnitud y estándares tan altos que no es solo la fiesta más grande de invierno en Argentina, sino que ya es la fiesta popular más grande e importante de los argentinos”. “Este fue el Poncho más grande que nos ha tocado organizar. Invertir en nuestra cultura nos permite motorizar la economía provincial y regional. Y esa inversión ha retornado con creces”.
La puesta en valor del predio incluyó 7.500 m² de nuevas instalaciones, mejoras urbanas y circulación peatonal ampliada, una infraestructura pensada para el futuro turístico de la provincia.
La experiencia de recorrer el predio es un viaje en sí mismo: cada pabellón invita a descubrir las múltiples identidades de Catamarca a través de sus aromas, texturas y sonidos. Desde los tejidos artesanales en telar criollo hasta la presencia de músicos y espectáculos espontáneos, el visitante se ve inmerso en una atmósfera festiva donde lo ancestral convive con lo contemporáneo.

En cuanto a la distribución de los espacios dentro del predio ferial este año, la Fiesta contó con cuatro escenarios, tres de ellos de acceso libre y gratuito, y el Escenario Mayor como único espacio pago. Allí se presentaron más de 2.900 artistas catamarqueños de la música y la danza, distribuidos en 235 propuestas artísticas, junto a 14 espectáculos provenientes de distintos puntos del país y del exterior. Los cuatro escenarios recibieron el reconocimiento del Instituto Nacional de la Música (INAMU) por haber cumplido con la Ley de Cupo Femenino, garantizando la participación equitativa de mujeres y diversidades.
Uno de los sectores que más convocatoria logró fue El Patio. Este espacio gratuito permitió disfrutar de espectáculos durante toda la jornada, junto a una amplia oferta de foodtrucks y puestos regionales.
La gastronomía fue uno de los pilares fundamentales de esta edición: Empanadas catamarqueñas, quesos de cabra, dulces regionales, nueces, alfajores y vinos del oeste provincial fueron solo algunas de las delicias que pudieron degustarse en el sector Food Truck, los puestos del escenario El Patio y stands del Pabellón de Turismo. Para los viajeros foodies, la Fiesta del Poncho se transforma también en una experiencia culinaria de alto nivel, con productos locales que conectan con el paisaje y la tradición.

En el plano artesanal y productivo, la fiesta ofreció espacios emblemáticos como el Mercado Cultural, el Pabellón de Artesanías, Poncho Diseño y el área de Turismo, junto a la tradicional Fábrica de Alfombras. Los visitantes pudieron apreciar, entre otros dos productos típicos, las obras realizadas en rodocrosita, la piedra nacional extraída en la provincia, que atrae a turistas y coleccionistas por su belleza única.
El sector de Turismo también ofreció propuestas tentadoras para quienes planean una próxima escapada. Allí se promocionaron los paisajes de la Ruta del Adobe, los Valles, las Termas de Fiambalá, los miradores del Dique Las Pirquitas, el imponente Campo de Piedra Pómez y los caminos que llevan a conocer santuarios de altura o la historia de la Virgen del Valle, todo con asesoramiento personalizado para el visitante.
La Fiesta del Poncho 2025 reafirmó, una vez más, su carácter integrador y su compromiso con el desarrollo cultural y económico de la provincia.
Además, esta fiesta no solo representa a Catamarca, sino que integra el selecto grupo de celebraciones reconocidas como “Marca País” por el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, en el año 2017.
Ser “Marca País” significa que la Fiesta del Poncho no es solo un festejo local: es un símbolo de lo que somos como nación, una ventana que muestra nuestra diversidad, nuestras raíces y nuestra capacidad de generar experiencias auténticas con valor internacional.

Cada fotografía tomada en la Fiesta del Poncho es un relato visual de Catamarca: las montañas al fondo, el arte vivo en cada rincón, los colores de los tejidos y el brillo de los trajes típicos en escena. Es un evento que inspira a fotógrafos, periodistas, creadores de contenido y viajeros a capturar la esencia del norte argentino.
Asimismo, Catamarca no solo se posiciona en el calendario cultural con su fiesta más emblemática, sino también en el plano económico y geopolítico por su rol clave en la extracción de litio. El desarrollo minero avanza con fuerza en territorio catamarqueño, lo que ha incrementado el interés de inversores y del propio Estado nacional por su potencial.
En este marco, la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) cobra relevancia, ya que es hoy una de las provincias argentinas con mayor presencia de este recurso natural no renovable que se ha vuelto clave, especialmente por su uso en baterías para autos eléctricos y dispositivos tecnológicos. Sin embargo, el porcentaje de regalías y beneficios directos que quedan en la provincia por su extracción es aún bajo, si se lo compara con el valor real del recurso en el mercado internacional.

Muchos sectores consideran que Catamarca debería negociar una mayor participación en las ganancias, garantizando que esa riqueza contribuya al desarrollo local, a la infraestructura, al turismo y a una mejora concreta en la calidad de vida de sus habitantes.
En este contexto, eventos como la Fiesta del Poncho cobran aún más valor: no solo como plataforma cultural y turística, sino también como símbolo de identidad y defensa del patrimonio. Porque Catamarca tiene mucho para dar, pero también el derecho legítimo de recibir más por lo que entrega.
Para los amantes de los viajes con propósito, la Fiesta del Poncho es una oportunidad única para descubrir un destino que ofrece belleza natural, autenticidad cultural y hospitalidad sin igual.
Es una invitación a vivir el invierno en el norte argentino con calor humano, sabores profundos y una identidad que se abraza con orgullo.
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