La ONU acelera el debate global sobre el agua

La ONU acelera el debate global sobre el agua

Por: Bernardo Sabisky

La escena fue Dakar, pero podría haber sido cualquier ciudad donde el agua —o su ausencia— define destinos. Durante dos días, el 26 y 27 de enero de 2026, la capital de Senegal alojó una Reunión Preparatoria de Alto Nivel para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua 2026. Un encuentro intenso, de esos que no hacen ruido en redes pero sí dejan marcas en la agenda internacional.

No fue una cita más. Fue, dicho sin exagerar, un punto de inflexión.

Una antesala clave rumbo a la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2026

La reunión, coorganizada por Senegal y los Emiratos Árabes Unidos en colaboración con Naciones Unidas, tuvo un objetivo claro —la clave, la verdadera clave aquí es— elevar el compromiso político y afinar una ambición compartida de cara a la Conferencia de la ONU sobre el Agua, que se celebrará en diciembre de 2026 en los Emiratos Árabes Unidos.

Dakar no partió de cero. Venía precedida por dos sesiones preparatorias realizadas en marzo y junio de 2025. Pero esta vez el tono cambió. Menos diagnóstico. Más urgencia. Más foco en resultados.

Seis diálogos, un problema común

Gobiernos, agencias de la ONU, organismos financieros, universidades, sector privado, jóvenes, pueblos indígenas y sociedad civil se sentaron —literal y simbólicamente— alrededor de seis ejes de diálogo interactivo:

Agua para la gente
Agua para la prosperidad
Agua para el planeta
Agua para la cooperación
El agua en los procesos multilaterales
Inversiones para el agua

Los debates no quedaron en el aire. Alimentarán documentos de trabajo que se están construyendo de forma colaborativa y que llegarán a la Conferencia de fin de año con una intención concreta: cerrar la brecha entre lo que se promete y lo que efectivamente se implementa.

Porque el problema no es la falta de marcos normativos. Es otra cosa. Es la distancia —incómoda, persistente— entre la planificación y la acción.

Cuando el agua también habla de paz

Uno de los momentos más densos, en el mejor sentido, fue el intercambio sobre aguas transfronterizas. Organizaciones de cuenca de África Occidental compartieron experiencias que muestran cómo la cooperación hídrica puede reducir tensiones, fortalecer comunidades y sostener la paz.

No todo fue optimismo. Se habló, sin rodeos, de financiamiento insuficiente, de infraestructuras vulnerables, de la ausencia de sistemas comunes de información. Temas técnicos, sí. Pero con consecuencias políticas muy reales.

Datos que incomodan, realidades que apuran

El diagnóstico fue claro: la capacidad institucional sigue siendo un cuello de botella. Gestión de datos, regulación, supervisión de servicios. Falta músculo estatal, especialmente en países con mayores desafíos estructurales.

Un dato —duro, revelador— atravesó varias mesas: menos del 13% de los países cuenta con recursos financieros y humanos suficientes para implementar plenamente sus planes de agua y saneamiento, según el informe GLAAS de ONU-Agua. No es un número. Son millones de personas.

También apareció, una vez más, la desigualdad territorial. Zonas rurales rezagadas frente a ciudades que avanzan más rápido. Infraestructura que no llega. Financiamiento que no alcanza. Y una conclusión compartida: sin actores locales y sin alianzas público-privadas con enfoque social, no hay solución sostenible.

Parlamentos, juventudes y algo más que buenas intenciones

La presencia de parlamentos africanos sumó una capa política indispensable. Los legisladores coincidieron en algo elemental pero no siempre cumplido: el derecho humano al agua debe reflejarse en leyes y presupuestos. Sin eso, los compromisos internacionales quedan en papeles bien redactados.

Las juventudes y organizaciones sociales empujaron el debate un paso más allá. No pidieron solo ser escuchadas. Exigieron co-crear políticas públicas. La diferencia no es semántica. Es estructural.

El Centro Académico: conocimiento que baja a tierra

Un capítulo aparte merece el Centro Académico de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, una plataforma nueva que conecta comunidades académicas, científicas y políticas con el proceso oficial de la Conferencia 2026.

Codirigido por la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), la UNESCO y el UNITAR, junto al DAES y socios de ONU-Agua, el Centro busca algo tan simple —y tan complejo— como llevar evidencia, innovación y conocimiento al corazón de la toma de decisiones.

Investigación organizada, accesible, visible. Con una apuesta clara por la participación inclusiva de jóvenes, mujeres y expertos del Sur Global. Menos papers olvidados. Más incidencia real.

Un cierre con mandato claro

La reunión concluyó con un llamado explícito: mantener el impulso político y técnico durante todo 2026. La expectativa es alta. No alcanza con reafirmar compromisos. La Conferencia de la ONU sobre el Agua deberá activar mecanismos concretos de implementación, seguimiento y rendición de cuentas.

Dakar dejó una hoja de ruta. Ahora toca caminarla. Y hacerlo rápido.

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