La ruina de Sancor y la deuda de Venezuela

La ruina de Sancor y la deuda de Venezuela

Por: Bernardo Sabisky

La histórica cooperativa láctea SanCor, emblema de la producción en Argentina, se encuentra en una encrucijada. La deuda con Venezuela, originada en los acuerdos bilaterales entre los gobiernos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez en 2006, continúa siendo uno de los principales frenos a su recuperación. Esta deuda, que inicialmente superaba los 30 millones de dólares, ha sido reducida parcialmente, pero aún persiste un saldo impago de 18 millones de dólares, lo que genera un impacto directo en la salud financiera de la empresa.

La deuda con Venezuela: el origen de un conflicto prolongado

A través de un acuerdo de intercambio bajo el denominado Fondo Fiduciario Bilateral, Argentina exportaba productos lácteos –como leche en polvo– fabricados por SanCor a Venezuela, a cambio de hidrocarburos venezolanos. SanCor fue un jugador clave en este intercambio, realizando ventas directas a empresas estatales chavistas. Sin embargo, la situación comenzó a complicarse en 2017, cuando Venezuela, en medio de su profunda crisis económica, entró en default, lo que implicó una cesación de pagos y la acumulación de deuda.

Los pagos parciales lograron reducir el monto original, pero a día de hoy aún queda un saldo de 18 millones de dólares que no ha sido abonado. Esta deuda, sumada a las sanciones internacionales impuestas al régimen de Nicolás Maduro, ha dificultado la recuperación de los fondos adeudados, con un contexto diplomático que no ha logrado avances sustanciales. El resultado es una situación económica crítica para SanCor, que depende de una resolución externa para poder seguir operando a pleno.

SanCor: la caída de un gigante lácteo

El impacto de esta deuda es solo una parte del complejo panorama que enfrenta SanCor, una cooperativa emblemática de las provincias de Santa Fe y Córdoba. A lo largo de los años, la caída de su producción es notoria. En 1994, SanCor era la líder indiscutida del mercado, con una producción de 4,6 millones de litros diarios. Sin embargo, el paso del tiempo y las dificultades económicas se hicieron sentir.

En 2009, la cooperativa descendió al segundo lugar del mercado con 3 millones de litros diarios, y en 2022, su producción cayó a tan solo 533.000 litros diarios, ocupando el puesto 12 en el ranking de productores nacionales. En la actualidad, SanCor ha logrado estabilizarse en alrededor de 700.000 litros diarios, combinando producción propia y de terceros en seis plantas operativas en Santa Fe y Córdoba.

Esta caída en la producción no es solo consecuencia de la deuda venezolana, sino también de un entorno de competencia feroz, crisis sectoriales y una acumulación de pasivos que han minado la capacidad de inversión y expansión de la cooperativa. La deuda internacional, lejos de ser un problema aislado, forma parte de un conjunto de dificultades estructurales que impiden la recuperación plena de SanCor.

Concurso preventivo de acreedores: ¿la última esperanza?

En un intento por evitar la quiebra, SanCor presentó en febrero de 2025 un concurso preventivo de acreedores, una figura legal que busca reestructurar las deudas de la cooperativa y, al mismo tiempo, proteger los puestos de trabajo y garantizar la continuidad de la producción. Sin embargo, los desafíos persisten. Además de la deuda venezolana, SanCor atraviesa una conflictividad sindical con Atilra, el gremio que representa a los trabajadores, cuyas protestas y paros en 2023 y 2024 han agravado la situación.

Aunque el concurso preventivo tiene como objetivo llegar a un acuerdo con los acreedores y salvar la empresa, el panorama sigue siendo incierto. La falta de una resolución sobre la deuda externa, la crisis interna y la situación geopolítica, que complica las acciones judiciales contra el régimen de Maduro, dificultan la recuperación.

¿Qué sigue para SanCor?

Hoy, en enero de 2026, SanCor sigue operando, aunque de manera reducida. Las seis plantas en Santa Fe y Córdoba siguen produciendo, pero la deuda venezolana y los conflictos internos continúan siendo piedras en el camino. Sin una recuperación efectiva de los fondos adeudados y una solución definitiva a los problemas estructurales, el futuro de la cooperativa sigue siendo incierto.

Mientras tanto, la diplomacia argentina sigue tratando de resolver la situación con Venezuela, pero el impacto de las sanciones y la política internacional siguen siendo factores determinantes. Lo que parecía un acuerdo comercial beneficioso en 2006 se ha transformado en un lastre que amenaza con hundir a una de las cooperativas más históricas del país.

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