
Por: Bernardo Sabisky
“Merlo Bajo Cero”: la Legislatura porteña reconoció una expedición de buceo bajo hielo
El cortometraje documental registra una inédita experiencia de buceo bajo hielo en altura, realizada en el Salto del Tigre, en las sierras de los Comechingones, San Luis. La iniciativa fue distinguida por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
La aventura comenzó en un escenario poco habitual para el buceo: una cascada ubicada a unos 2.000 metros de altura, en las sierras de los Comechingones, cerca de Villa de Merlo, San Luis. Allí, un equipo de buzos profesionales se sumergió bajo una superficie de hielo formada durante condiciones climáticas extremas.
La experiencia quedó registrada en “Merlo Bajo Cero”, un cortometraje documental producido por RUF Diving, que recibió una distinción protocolar de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante una ceremonia realizada en el Salón Dorado.
El reconocimiento fue impulsado mediante la resolución 251 de 2026 y puso en valor tanto la dimensión deportiva como el aporte cultural y exploratorio del proyecto.
Una expedición entre hielo, altura y montaña
La expedición tuvo como escenario el Salto del Tigre, donde las temperaturas llegaron a los -15 °C durante la noche. El frío permitió que la olla de la cascada quedara cubierta por una capa de hielo de aproximadamente 12 centímetros.
Pero llegar hasta allí fue apenas una parte del desafío.
Los realizadores explicaron que el objetivo no consistía únicamente en concretar una experiencia deportiva. También buscaban explorar un sitio en el que, según se informó durante el acto, nunca antes se había realizado una inmersión ni se conocía la profundidad del lugar.
El traslado del equipamiento exigió una logística particular. Parte de los elementos fue transportada mediante caballos y el descenso hacia el sector de agua congelada se realizó utilizando técnicas de rapel.
En ese contexto, cada decisión adquirió un peso especial. No había demasiado margen para improvisar.
Los desafíos técnicos del buceo bajo hielo
Las condiciones de altura y temperatura obligaron al equipo a establecer medidas de seguridad específicas. Sebastián Ruf explicó que los buzos utilizaron trajes semisecos en lugar de trajes secos, debido a los riesgos asociados con una eventual rotura del equipamiento en un sitio remoto.
El tiempo de permanencia bajo el agua también estuvo estrictamente limitado. Los buzos recibieron instrucciones de no superar los 15 minutos de tiempo de fondo, con el objetivo de reducir el riesgo de hipotermia provocado por las bajas temperaturas.
La combinación de hielo, altura, aislamiento geográfico y agua fría convirtió a la expedición en una experiencia técnicamente exigente. Y justamente allí aparece uno de los aspectos centrales del documental: mostrar qué ocurre cuando el deporte, la exploración y la producción audiovisual deben avanzar al mismo ritmo.
Un proyecto que busca mostrar otra cara del buceo
Durante la ceremonia, Francisco Lacase, presidente de la Federación Argentina de Actividades Subacuáticas (FAAS), destacó el valor de la producción para visibilizar el buceo y definió esta actividad como una “forma de vida”.
La mirada excede, así, la búsqueda de una hazaña deportiva. El proyecto también propone acercar al público a paisajes naturales que todavía conservan espacios poco explorados y mostrar las exigencias que implica trabajar en ellos.
Para Francisco Lupias, diputado autor de la iniciativa de reconocimiento, el documental transmite además valores vinculados con la camaradería, el compromiso y el respeto por la naturaleza.
Son aspectos que, en una historia de estas características, pesan tanto como la inmersión misma.
“Merlo Bajo Cero” llegará a un festival internacional en Portugal
El recorrido del documental no termina en San Luis ni en Buenos Aires.
Según la información difundida durante el acto, “Merlo Bajo Cero” participará en el Festival Internacional Art&Tur de Portugal, previsto entre el 26 y el 30 de octubre.
El Festival Internacional de Cine de Turismo ART&TUR es un certamen anual creado en 2008 que premia las mejores producciones audiovisuales y de marketing turístico a nivel nacional e internacional. Su 19ª edición se realizará en la ciudad de Ovar, Portugal.
Santiago Cano, jurado internacional del festival, señaló que será la primera participación de Argentina en este certamen de cine de turismo. La producción competirá allí junto con otros dos filmes provenientes de la Patagonia.
Esto abre una nueva etapa para el proyecto: después de documentar una experiencia extrema en las sierras puntanas, el equipo llevará esas imágenes a un escenario internacional.
Un sueño convertido en trabajo colectivo
Juan Dodero y Sebastián Ruf fueron los homenajeados durante la ceremonia, aunque la expedición fue resultado de un trabajo colectivo.
Entre quienes participaron se encuentran Joaquín Díaz, Sergio Candia, Patricio Maldonado, Juan Manuel Chávez y el guía local Germán Romero, además de otros integrantes del equipo.
Al cerrar la jornada, Sebastián Ruf resumió el espíritu de la experiencia con una frase que también funciona como síntesis de la historia: “Este era un sueño que podía haber quedado en un sueño y hoy es una realidad… nadie cumple solo un sueño”.
La frase explica, en buena medida, por qué el reconocimiento no se limita a una inmersión bajo hielo. Detrás de esas imágenes hay planificación, conocimiento técnico, logística y un grupo de personas dispuesto a asumir un desafío en condiciones particularmente exigentes.
Una historia de aventura con proyección turística
La distinción otorgada por la Legislatura porteña coloca a “Merlo Bajo Cero” en un lugar que trasciende el deporte extremo. El documental también funciona como una ventana hacia los paisajes de San Luis y como una propuesta para poner en valor el turismo de aventura en la provincia y en la Argentina.
El próximo capítulo será internacional. Portugal aparece ahora en el horizonte.
Por lo pronto, la expedición ya dejó registrada una experiencia singular en las sierras de los Comechingones: bucear bajo una capa de hielo, a 2.000 metros de altura, en uno de esos escenarios donde la naturaleza impone sus propias reglas y obliga a respetarlas.
Y quizá allí esté el mayor valor de la historia. No solamente en haber llegado hasta el agua congelada, sino en haber convertido una idea difícil de imaginar en una experiencia documentada y compartida con el público.
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