
Por: Bernardo Sabisky
La Provincia de Buenos Aires avanza en la consolidación de su potestad de policía sanitaria con la implementación del Registro de Chacinados de la Provincia de Buenos Aires (ReCBA), creado por la Resolución Ministerial N° 247/19 y respaldado por la Ley Provincial Sanitaria de Carnes N° 11.123.
Este sistema busca garantizar que los productos cárnicos —desde embutidos hasta salazones— cumplan con las normas del Código Alimentario Argentino (CAA), asegurando transparencia, trazabilidad y calidad en la producción y comercialización dentro del territorio provincial.
¿Qué productos abarca el ReCBA?
El registro aplica a un amplio abanico de alimentos de origen animal:
Chacinados embutidos frescos, secos y cocidos.
Chacinados no embutidos frescos y cocidos.
Salazones, grasas, sebos y margarinas de origen animal.
Es importante destacar que los productos registrados están habilitados únicamente para su comercialización a nivel provincial, en línea con la autonomía de las provincias dentro del sistema federal argentino.
Clasificación de establecimientos
La normativa establece diferentes categorías de establecimientos, que determinan el alcance de la distribución:
Categoría A: Comercialización en toda la provincia.
Categoría B: Comercialización restringida al partido de origen.
Categoría C: Producción de chacinados frescos para venta exclusiva en mostrador.
Además, la Resolución Ministerial N° 350/25 crea la categoría de fábricas de pequeña escala, con una producción máxima de 1.000 kilos por mes o 250 kilos por semana, con habilitación para vender en toda la provincia.
Requisitos clave para la inscripción
El proceso de inscripción en el ReCBA exige un formulario detallado y documentación respaldatoria. Entre los puntos más relevantes se encuentran:
Identidad del producto: Debe definirse el rubro y categoría conforme al CAA. Ejemplo: el jamón cocido se clasifica como “salazón”.
Denominación y marca: La denominación legal debe coincidir con lo establecido en el CAA. Está prohibido usar términos ambiguos como “artesanal”, “natural” o “premium”.
Composición: Se deben declarar todos los ingredientes y aditivos con su función y número INS, respetando los límites del CAA.
Documentación obligatoria: Incluye habilitación del establecimiento, certificado de envases, información nutricional y detalle del proceso de elaboración.
Firma y notificaciones: El formulario debe ser firmado por el titular o representante, y se requiere consignar un correo electrónico para recibir notificaciones oficiales.
Un paso clave para la seguridad alimentaria
La implementación del ReCBA representa un avance significativo en el control sanitario de los alimentos cárnicos en Buenos Aires, reforzando la confianza de los consumidores y asegurando que los productos cumplan con los más altos estándares de calidad.
Más allá de la burocracia que implica, este registro ofrece un marco claro tanto para productores como para consumidores, fortaleciendo la trazabilidad y la seguridad en un sector clave para la economía provincial.
El ReCBA no solo ordena y controla la producción de chacinados en Buenos Aires, sino que también marca un camino hacia una mayor transparencia en la industria alimentaria. Una herramienta que, bien aplicada, puede convertirse en un verdadero sello de confianza para todos.
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