
Por: Bernardo Sabisky
La relación entre la Secretaría de Turismo y Deportes y el Indec entró en una etapa de quiebre. Daniel Scioli decidió dejar de financiar dos de los principales operativos estadísticos del sector —la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH)— luego de cuestionar de manera abierta los resultados que venían mostrando. La medida empezará a regir desde enero de 2026 y ya genera impacto, debate y algunas incomodidades dentro y fuera del Gobierno.
Dicho sin rodeos, los números no le gustaron. O, mejor dicho, Scioli considera que esos números no reflejan lo que realmente pasa en los destinos turísticos del país. Y a partir de ahí, tomó una decisión que corta una relación de más de una década.
Qué decidió Scioli y por qué se corta el financiamiento
La Secretaría de Turismo dejará de aportar los fondos necesarios para sostener la ETI y la EOH tal como se venían realizando. El propio Indec lo confirmó en un comunicado dirigido a las provincias, donde explicó que la eliminación del esquema actual responde, directamente, a la falta de financiamiento por parte del área que conduce Scioli.
Según el organismo estadístico, a partir de 2026 se implementará un relevamiento reducido, con una muestra mucho menor, realizado de forma remota y con personal propio. El objetivo será acotado: producir solo la información indispensable para el cálculo del Producto Bruto Interno.
En términos prácticos, se termina un contrato de alrededor de 570 millones de pesos y se cierra una etapa en la producción de estadísticas turísticas oficiales.
Los datos que aceleraron la decisión
El trasfondo es económico. El último informe del Indec mostró una caída del 5,9% en el ingreso de turistas internacionales durante octubre, mientras que la salida de argentinos al exterior creció un 10,8% interanual. El impacto en divisas fue contundente: los argentinos gastaron afuera unos 597 millones de dólares, contra poco más de 232 millones que dejaron los turistas extranjeros en el país. El resultado fue un déficit cercano a los 365 millones de dólares solo en ese mes.
Para Scioli y para buena parte del sector privado, esas cifras no coinciden con lo que se observa en la calle, en los hoteles, en los restaurantes. “Las encuestas no reflejaban la realidad”, repiten cerca del funcionario. La crítica central apunta a la metodología basada en la autodeclaración del gasto, que dejaría afuera consumos clave como gastronomía, excursiones, compras informales o gastos digitales.
La postura del Indec y la reacción de las provincias
Desde el Indec lamentaron la situación y advirtieron que se pierde uno de los operativos históricos que formaban parte del trabajo conjunto con las direcciones provinciales de estadística. También anticiparon que las publicaciones futuras tendrán menos nivel de detalle y que la desagregación por localidad podría desaparecer de los informes nacionales.
En las provincias, las reacciones fueron variadas. Algunos funcionarios expresaron cautela y preocupación por la ruptura de una serie estadística con más de 15 años de continuidad, clave para comparar la evolución del turismo en el tiempo. Otros fueron más duros y señalaron que cambiar la metodología ahora implica empezar de cero y borrar referencias incómodas en un contexto económico complejo.
El Consejo Federal de Turismo quedó, así, en una posición incómoda, entre la necesidad de contar con datos confiables y el temor a perder una referencia técnica independiente.
Un nuevo modelo en construcción, con más peso privado
Desde la Secretaría de Turismo reconocen la decisión, pero aseguran que Argentina no se quedará sin estadísticas. La idea es avanzar hacia un esquema alternativo, con mayor participación del sector privado. En ese marco, la Cámara Argentina de Turismo aparece como un actor central, con la posibilidad de contratar consultoras especializadas que apliquen metodologías actualizadas.
El plan oficial es construir un sistema de datos junto al Inprotur, la CAT, las provincias y consultoras privadas, apoyado en herramientas tecnológicas y nuevas fuentes de información. Incluso ya se presentó Argentina DATALAB, una plataforma basada en inteligencia artificial para el análisis del sector turístico.
Los detalles metodológicos todavía no fueron difundidos, pero desde la Secretaría aseguran que se buscará mantener la coherencia con las series históricas, algo que, puertas adentro, muchos miran con escepticismo.
Un debate que va más allá de los números
Más allá de la discusión técnica, el conflicto expone una tensión política de fondo. No se trata solo de cuánto crece o cae el turismo, sino de quién mide, cómo se mide y con qué objetivos. En un contexto de presión por las divisas y resultados económicos, las estadísticas dejaron de ser un tema silencioso y pasaron al centro de la escena.
Lo que viene es una transición. Con dudas, con resistencias y con expectativas cruzadas. Pero con una certeza clara: el sistema de estadísticas turísticas en Argentina ya no será el mismo.
VIAJES FOTOS Y COMIDA DE BERNARDO SABISKY