
Por: Bernardo Sabisky
A veces una comida se recuerda por un plato. Otras veces por la compañía. Y en ocasiones, las menos previsibles, por la sensación de estar en el lugar correcto, en el momento justo. Eso es lo que ocurre en Aromas de Campo, una propuesta gastronómica ubicada en Villa Espil donde el asado y las pastas caseras se viven como una reunión familiar más que como una salida a comer.
Al cruzar la entrada aparece esa atmósfera difícil de fabricar. Atención cercana, mesas cuidadas con pequeños detalles y una hospitalidad que no parece ensayada. Todo sugiere algo sencillo, casi evidente cuando uno lo piensa un momento.
Esto no es un restaurante convencional. Es una casa que decidió abrir su mesa.
La experiencia está organizada en cinco pasos, una secuencia pensada para que la comida se desarrolle sin prisa, como esas reuniones largas de domingo donde el tiempo pierde un poco de importancia.
Cinco pasos para volver a disfrutar la mesa
La experiencia gastronómica de Aromas de Campo en Villa Espil propone algo tan simple como valioso, una comida organizada en cinco pasos donde el asado, las pastas caseras y la conversación se combinan en un ambiente de casa.
Panera y aperitivo para comenzar. Cazuelitas tradicionales. Tabla de quesos y fiambres. Empanadas fritas. Parrillada y pastas caseras sin límites y, como lógica consecuencia, los postres
Cinco momentos que construyen algo más grande que un menú.
Primer paso, cazuelitas con sabores tradicionales

El recorrido comienza con cazuelitas de lengua y berenjenas en escabeche, preparaciones que remiten a la cocina casera de siempre.
Son platos que despiertan recuerdos. A veces de una abuela, otras de una reunión familiar, quién sabe. Lo cierto es que tienen esa capacidad de abrir el apetito sin imponerse.
Pequeños, sabrosos, directos.
Segundo paso, tabla de quesos, fiambres y matambre casero

Luego llega una tabla de quesos y fiambres acompañada por matambre casero, servida con generosidad.
Es uno de esos momentos donde la comida se vuelve más social que culinaria. Cada uno prueba algo distinto, se comparte, se comenta.
Y en medio de ese clima aparece el próximo clásico de la casa.
Tercer paso, empanadas fritas

Las empanadas fritas de carne, marcan un punto especial dentro del menú.
La masa, crocante. El relleno, intenso. El aroma que llega antes que el plato.
No buscan reinventar la empanada argentina. Y tal vez por eso funcionan tan bien. Son, simplemente, empanadas bien hechas.
Pero el plato fuerte todavía está por llegar.
Cuarto paso, parrillada y pastas caseras sin límites

El momento central de la experiencia aparece con la parrillada acompañada de ensaladas y papas fritas, una escena que inevitablemente recuerda a las comidas familiares largas.
Sin embargo, hay un elemento que vuelve distinta la propuesta.
Junto al asado también pueden llegar pastas caseras a gusto y sin límites.

Puede parecer una combinación inesperada al principio. Asado y pasta en la misma mesa. Pero cuando la comida ocurre dentro de una casa, las reglas cambian un poco.
Y ese pequeño desorden gastronómico termina siendo parte del encanto.
Postres y sobremesa sin apuro

Después del recorrido por los cinco pasos llega el cierre natural de la experiencia. Postres tradicionales, servidos con la tranquilidad que permite una comida sin horarios rígidos.
Y entonces aparece la sobremesa.
Ese momento donde la comida deja de ser protagonista pero sigue presente, mientras la conversación se estira unos minutos más.
Para quienes buscan una salida distinta, la invitación queda abierta, sentarse a la mesa y dejar que la experiencia siga su curso.
Porque algunas comidas se disfrutan. Y otras se recuerdan.
RN7 km 90, Villa Espil, Partido de San Andres de Giles, Provincia de Buenos Aires
Reservas: (02325) 15410175 / (02325) 15659444 /
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