La pizzería más antigua sigue sorprendiendo

La pizzería más antigua sigue sorprendiendo

Por: Bernardo Sabisky

En una ciudad donde la pizza forma parte de la identidad cotidiana, hay lugares que lograron atravesar el tiempo sin perder aquello que los volvió inolvidables. Uno de ellos es Pin Pun, la histórica pizzería ubicada sobre la Avenida Corrientes, en el barrio de Almagro, que desde 1927 conserva una tradición gastronómica que sigue convocando tanto a vecinos como a visitantes.

Con su local en Avenida Corrientes 3954, Pin Pun lleva el reconocimiento de ser la pizzería más antigua de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un dato que, por sí solo, explica parte de su relevancia. Pero no alcanza. La verdadera explicación aparece cuando uno cruza la puerta —sí, ahí está la diferencia— y descubre un espacio donde la historia todavía tiene aroma a masa recién horneada.

Una historia que forma parte del patrimonio gastronómico porteño

Fundada en 1927 por los mismos inmigrantes italianos que dieron origen a Güerrín, Pin Pun representa uno de los grandes exponentes de la pizza porteña tradicional. Su propuesta mantuvo una identidad reconocible durante décadas, algo poco habitual en una ciudad que cambia de ritmo casi todos los días.

El ambiente también conserva ese carácter que la distingue. Las bandejas de acero inoxidable, las clásicas cajas de cartón atadas con hilo y el inconfundible perfume que sale del horno construyen una escena que remite, inevitablemente, a la Buenos Aires de otra época. No se trata únicamente de nostalgia; es una forma de preservar una manera de hacer las cosas que sigue teniendo lugar en el presente.

Las pizzas que convirtieron a Pin Pun en un clásico

Hablar de Pin Pun es hablar de sus tradicionales pizzas al molde, una especialidad que continúa siendo el principal motivo por el que tantas personas regresan una y otra vez.

Entre las variedades más reconocidas aparecen:

La clásica pizza de muzzarella, con abundante queso dorado.
La tradicional fugazzetta rellena, uno de los emblemas de la pizza porteña.
La Especial Pin Pun, elaborada con jamón, morrón y muzzarella, una receta que se mantiene desde hace décadas.

La clave, la verdadera clave, está en la continuidad de esas preparaciones. Mientras muchas recetas evolucionan con las tendencias, aquí el valor parece encontrarse justamente en conservar aquello que hizo famoso al lugar.

Las empanadas fritas que también ganaron su propio prestigio

Aunque la pizza ocupa el centro de la escena, hay otro producto que aparece de manera recurrente cuando se habla de Pin Pun: sus empanadas fritas de carne.

Con una masa crocante y un relleno jugoso, lograron construir una reputación propia hasta convertirse en una de las opciones más buscadas por quienes visitan el local. Curiosamente —o quizá no tanto—, muchas personas llegan por la pizza y terminan recomendando también las empanadas.

Un reconocimiento que consolidó su trayectoria

La historia de Pin Pun sumó un nuevo capítulo en 2015, cuando recibió el reconocimiento a la mejor pizza de muzzarella durante la maratón de comedores de pizza al corte Muza 5K.

Ese premio reforzó una trayectoria construida durante décadas y confirmó el lugar que ocupa dentro del mapa gastronómico de Buenos Aires.

Un clásico que sigue escribiendo su historia

Desde hace casi un siglo, Pin Pun forma parte del paisaje de la Avenida Corrientes y de la memoria gastronómica de miles de personas. Su permanencia no responde únicamente al paso del tiempo, sino a la combinación de recetas tradicionales, identidad y una propuesta que conserva el espíritu con el que nació.

En una ciudad donde la pizza es mucho más que una comida, Pin Pun continúa representando una parte de esa historia. Su legado, construido desde 1927, sigue encontrando lugar en cada porción de pizza al molde y en cada empanada frita que sale de su cocina.

Pin Pun reúne algunos de los rasgos que definen a los grandes clásicos porteños: una historia que comenzó en 1927, una ubicación emblemática sobre Avenida Corrientes, recetas que atravesaron generaciones y un reconocimiento que reafirma su trayectoria. Con sus tradicionales pizzas al molde y sus reconocidas empanadas fritas, el histórico local continúa siendo un punto de referencia para quienes buscan conocer una parte del patrimonio gastronómico de Buenos Aires.

Compruebe también

La paradoja del algoritmo: para probar que sos humano, tenés que escribir mal

La paradoja del algoritmo: para probar que sos humano, tenés que escribir mal

Por: Bernardo Sabisky Hay una ironía filosa dando vueltas por las redacciones y las editoriales, …

“Merlo Bajo Cero” llega a un festival en Portugal

“Merlo Bajo Cero” llega a un festival en Portugal

Por: Bernardo Sabisky “Merlo Bajo Cero”: la Legislatura porteña reconoció una expedición de buceo bajo …

Dejanos tu comentario