
Por: Bernardo Sabisky
Anoche tuve la enorme satisfacción de compartir una nueva celebración del Día del Periodista junto a colegas de la prensa de Pilar. Fue una de esas noches que permiten hacer una pausa en medio de la rutina, dejar por unas horas las noticias, los cierres y las urgencias, para reencontrarnos desde un lugar más humano y valorar todo aquello que nos une más allá de la profesión.
La reunión se realizó en Tinto y Soda, en un ambiente cálido que invitó desde el primer momento a la conversación y al encuentro. Entre anécdotas, recuerdos y charlas que fueron surgiendo naturalmente, volvimos a comprobar que el periodismo no solo se construye con información, sino también con vínculos, respeto y afecto entre colegas que comparten una misma vocación.
Quiero destacar especialmente el trabajo de María Eva, quien una vez más asumió la tarea de coordinar y organizar este encuentro. Detrás de cada detalle hubo dedicación, tiempo y compromiso para que todos pudiéramos disfrutar de una noche especial. Su esfuerzo fue fundamental para que la celebración se desarrollara en un clima tan agradable y merece un sincero reconocimiento de parte de todos los presentes.
También es justo expresar nuestro agradecimiento a Tinto y Soda por la excelente atención y la cordialidad con la que nos recibieron. El lugar aportó el marco ideal para una celebración que tuvo como protagonista el compañerismo y el afecto.
De la misma manera, los colegas presentes quisimos agradecer a los comerciantes pilarenses que, como ocurre cada año, realizan generosamente sus aportes para los sorteos que forman parte de esta tradicional celebración. Son gestos que reflejan el acompañamiento y el reconocimiento hacia quienes ejercemos la tarea de informar diariamente a la comunidad. Gracias a esa colaboración, varios colegas pudieron llevarse distintos obsequios que sumaron alegría a una noche ya de por sí muy especial.
Entre los momentos más emotivos estuvo el saludo de Adriana García, quien participó mediante una videollamada. Fue una enorme alegría verla y compartir aunque fuera unos minutos a la distancia. Sin embargo, su ausencia física se hizo sentir durante toda la noche. Porque Adriana tiene algo difícil de describir, pero muy fácil de percibir cuando no está. Faltó esa invalorable «Chispita» que aporta con su presencia, su energía y esa capacidad tan natural de contagiar alegría. Su saludo nos acercó un poco, pero todos coincidimos en que nos hubiera gustado tenerla sentada junto a nosotros.
Como suele ocurrir cuando los periodistas se reúnen, también hubo espacio para reflexionar sobre el presente de la profesión. Hablamos de los desafíos que plantean las nuevas tecnologías, de la velocidad con la que circula la información y de los cambios permanentes que atraviesan los medios de comunicación. Pero entre tantas transformaciones, quedó claro que siguen vigentes los valores que nos identifican: la responsabilidad, el compromiso y la búsqueda constante de información confiable para la comunidad.
La celebración concluyó con una fotografía grupal buenos deseos y con la sensación compartida de haber vivido una noche entrañable. Una noche para recordar que, más allá de las diferencias, los medios o las miradas, seguimos formando parte de una misma comunidad de colegas.
Me fui con gratitud. Por los encuentros, por las amistades construidas a lo largo de los años y por la oportunidad de seguir ejerciendo una profesión que continúa siendo fundamental para la vida de nuestra comunidad.
Feliz Día del Periodista para todos los trabajadores de prensa de Pilar.
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