
Por: Bernardo Sabisky
En medio del 16° Congreso Internacional de Periodismo Turístico, la periodista argentina Maru Ulivi fue incorporada a la Galería de Honor del Periodismo Turístico, un espacio que, dicho sin grandilocuencia, funciona como termómetro de lo que hoy significa contar el mundo.
Y sí, en tiempos donde el contenido abunda, donde todo parece ya dicho, este tipo de distinciones abre una pausa. Obliga a mirar de nuevo.
Un reconocimiento con peso regional
La Galería de Honor no es un premio más. No lo es. Se trata de una instancia que distingue trayectorias con algo en común, la capacidad de narrar el turismo desde una mirada ética, con intención y con cierto pulso humano que no siempre es fácil de sostener.
La incorporación de Ulivi se dio en Monterrey, México, durante un congreso que reúne voces de toda Iberoamérica. Allí, entre ponencias y debates, apareció su nombre. Y no fue casual.
Su trabajo, sostenido en el tiempo, se enfocó en algo que a veces queda relegado, las historias reales detrás de los destinos. Experiencias concretas. Comunidades. Identidad.
Narrar destinos, pero con sentido
Hablar de turismo hoy es más complejo de lo que parece. Ya no alcanza con describir paisajes o recomendar lugares. La clave, la verdadera clave aquí es otra, interpretar territorios.
Ulivi se movió en ese terreno.
Su producción periodística se destacó por visibilizar lo auténtico, lo que no siempre entra en una postal. Hay, en ese enfoque, una intención clara de promover un turismo más consciente. Más conectado. Más, si se quiere, responsable.
Y esto no es menor. Porque el periodismo turístico, bien ejercido, puede influir en cómo se perciben los destinos y en cómo se los habita.
Una galería que se consolida
Con esta incorporación, la Galería de Honor sigue sumando nombres que ya funcionan como referencia en la región. Entre ellos están el panameño Luis Polo Roa, el mexicano Jesús “Chuy” Coronado, el dominicano Salvador Batista y el peruano Eric Barrantes.
Cada uno, desde su lugar, aportó a construir una narrativa turística con impacto.
La presencia de Ulivi en ese grupo no solo amplía la representación argentina. También refuerza una idea que sobrevuela el sector, la necesidad de contar mejor. O, mejor dicho, de contar distinto.
El rol del periodismo turístico hoy
Puede parecer una obviedad, pero conviene decirlo igual. El periodismo turístico no se limita a recomendar destinos. Es, en esencia, una herramienta de interpretación cultural.
Desde esa perspectiva, el reconocimiento a Ulivi también funciona como una señal. Una especie de recordatorio sobre la importancia de generar contenidos con sentido territorial, social y sostenible.
No hay estadísticas oficiales mencionadas en este contexto que midan ese impacto, y eso también dice algo. No todo se cuantifica. Algunas transformaciones, las más profundas, ocurren fuera de los números.
Redes, intercambio y futuro
Detrás de esta distinción aparece la Organización Mundial de Periodismo Turístico, impulsora de la iniciativa. Su objetivo es claro, fortalecer redes, generar intercambio profesional y poner en valor el rol de la comunicación en el desarrollo turístico contemporáneo.
Y acá, tal vez, conviene detenerse un segundo. Porque en un escenario saturado de información, construir comunidad entre periodistas no es un detalle. Es, en cierto modo, una estrategia de supervivencia.
Una mirada que trasciende
La inclusión de Maru Ulivi no se agota en lo simbólico. Tiene un efecto concreto, reposiciona el lugar del periodismo turístico dentro de la conversación pública.
Y deja una pregunta flotando, casi inevitable, ¿cómo queremos que se cuenten los destinos de ahora en más?
El ingreso de Maru Ulivi a la Galería de Honor del Periodismo Turístico marca un punto de inflexión, discreto pero significativo. Reconoce una trayectoria comprometida y, al mismo tiempo, pone en valor una forma de narrar que prioriza lo humano, lo territorial y lo auténtico.
En un contexto donde la credibilidad es un bien escaso, este tipo de distinciones invitan a recuperar la esencia del oficio. Contar bien. Contar con sentido. Y, sobre todo, contar con responsabilidad.
Porque al final, y esto queda resonando, no se trata solo de viajar. Se trata de entender.
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